lunes, 21 de abril de 2008

Por los cerros de Úbeda


Tras varios intentos frustrados, en el año 1231 Fernando III el Santo se dispuso a conquistar definitivamente Úbeda (Jaén), en manos musulmanas, para lo que contaba con el apoyo de numerosos caballeros e hidalgos castellanos con sus respectivos ejércitos. El rey esperaba tener sus huestes reunidas al completo antes de lanzarse al ataque. Pero no fue así, pues faltaban los hombres de un hidalgo. Fernando III decidió no esperar ante la tardanza de parte de sus efectivos y se lanzó al ataque, logrando la victoria sobre los defensores moros y añadiendo la ciudad a sus dominios. Unos días después de la batalla apareció el hidalgo tardón con sus huestes, quien justificó su tardanza alegando que se había perdido por los cerros de los alrededores de esta localidad jienense. En ese momento nació la famosa expresión popular de irse por los cerros de Úbeda.

2 comentarios:

Emilio V. Escudero dijo...

Interesante reflexión, como casi todas Rubén...será esto el inicio de una serie sobre los "Grandes dichos de la historia: origen y reflexión". Podrías comenzar con ser más tonto que Abundio o el clásico eres más lento que una paja con la izquierda (quién sería el primero en comprobar eso?? Fernando el Católico? Alfonso X??)

Ánimo!!

Versosoy dijo...

Este post vale su peso en oro, vamos que es genial, los cerros de ubeda son un lugar esencial y simbólico, me ha encantado.
Mola la idea de Emilio, pero desconozco el por qué de tanta pregunta salidilla y me pregunto yo como no se ofrece voluntarío él para ser comprobador y plantea reflexiones más interesantes...