Hans Christian Andersen era un admirador declarado de Víctor Hugo. En uno de los viajes que el escritor danés realizó a París aprovechó para pedirle un autógrafo a su ídolo. Éste tenía un carácter muy desconfiado, por lo que cuando Andersen se le acercó para pedirle su rúbrica le contestó de mala manera: "¿Para qué quiere usted mi firma?", pues sentía un gran temor a ser estafado, en este caso utilizando su firma para endosarle un pagaré falsificado o un documento que le reconociera como deudor. Andersen no se tomo mal esta respuesta y le sugirió que firmara el autógrafo en la esquina superior derecha del papel, para que no pudiera ser utilizado como documento. A Víctor Hugo le gustó esta precaución y le firmó el autógrafo a su admirador.
Así será la Eurocopa 2012* (ya puede irse de vacaciones tranquilamente)
-
La Eurocopa está a la vuelta de la esquina y, quien más y quien menos, se
pregunta si España será capaz de ganarla por segunda vez consecutiva y, de
paso, ...
Hace 13 años


No hay comentarios:
Publicar un comentario