
Los cacos lo tenían bastante fácil para que sus fechorías llegaran a buen puerto. La mayoría de las casas de la ciudad griega estaban construidas con débiles ladrillos de arcilla o con adobe, por lo que los maleantes no se molestaban en forzar puertas o romper ventanas para robar en las viviendas, sino que hacían un agujero en cualquiera de los muros y cogían lo que querían. A los autores de este tipo de robos se les pasón a denominar en Atenas "perforamuros".
Fuente: National Geographic Historia
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