martes, 11 de marzo de 2008

Superatleta, no superhombre

Según los cronistas de la Grecia Clásica, hubo un atleta olímpico que batió todas las marcas de la época y que alcanzó el estatus de mito para sus contemporáneos: Milón de Crotona. En el siglo VI a.C. consiguió ser el vencedor absoluto en seis Olimpiadas consecutivas (24 años en la élite, que ya quisieran muchos deportistas actuales), otras seis en los Juegos Píticos, diez en los Ítsmicos y nueve en los Nemeos.

Las proezas de Milón no se restringían sólo al ambito deportivo, sino que también realizó hazañas sorprendentres en la vida cotidiana, como una vez que se comió un ternero entero sin pausa.

Tal fue su cota de fama que se le comparaba contínuamente con Hércules y Milón acabó creyéndoselo. Según el historiador griego Pausanias, un día Milón salió a pasear por el campo y se encontró con un árbol seco que tenía una abertura en el centro del tronco sujeta por cuñas. Confiado en su fuerza (que él creía sobrehumana) metió las manos en la hendidura para abrirla, con tan mala suerte que se escurrieron las cuñas y la grieta se cerró, dejándole atrapado por las muñecas. Sin poder zafarse del árbol, Milón de Crotona murió esa noche devorado por una manada de lobos (según Pausanias, pues la leyenda popular asegura que fue un león).

lunes, 10 de marzo de 2008

Las tijeras de Malasaña

Manuela Malasaña se ha convertido en uno de los iconos populares de Madrid por su muerte con sólo 15 años en el levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra los franceses. Algunos autores afirman, y así versa también la versión popular que le otorga una heroicidad casi mítica, que murió por un disparo de un soldado francés mientras trataba de hacerle llegar munición a su padre que se encontraba luchando contra las tropas napoleónicas en el parque de Monteleón. Otros autores, que muy probablemente estén en lo cierto, señalan que le dispararon porque llevaba unas tijeras de modista, que era de lo que trabajaba. Hay que tener en cuenta que aquel día los franceses abrían fuego contra todo aquel que llevara una herramienta metálica, pues los ciudadanos de Madrid les atacaban con lo que tenían, que generalmente eran útiles laborales como martillos, picos o azadas. Por tanto, lo más seguro es que Manuela Malasaña muriera por portar unas tijeras y no por suministrar munición, tal y como afirma el mito creado sobre su persona.

Fuente: National Geographic

Irónico y terco hasta el final

Sócrates, el padre de la filosofía, se granjeó la admiración de muchos y la enemistad de otros por la inteligente aplicación de la ironía que hacía en sus discursos y su terquedad en el sometimiento absoluto a las leyes de Atenas. Tras ser condenado a muerte (tuvo la posibilidad de exiliarse pero la rechazó por su convicción de acatar las normas) no perdió su mordaz ironía. En el momento de la ejecución, en la que tenía que suicidarse ingiriendo un veneno con cianuro, hizo prometer a los presentes que sacrificarían un gallo a Esculapio, deidad de la medicina, como ofrenda por haber posibilitado el método de su muerte.

jueves, 6 de marzo de 2008

Crónicas de retaguardia

José Latova compró hace 18 años una lata con 32 negativos en “mal estado y deshidratados” que se habían encontrado por casualidad en el desván de una casa antigua de Madrid. Para su sorpresa, al restaurar el material se percató de que se trataba de fotografías tomadas en Madrid entre 1937 y 1939, en plena Guerra Civil. Estos documentos, hasta ahora inéditos, se exhiben en la muestra Crónicas de Retaguardia, en la escuela EFTI, hasta el 31 de marzo.


Instantáneas de la vida cotidiana y de las labores de fabricación armamentística que han estado 70 años ocultas desde que las tomaran dos fotógrafos (cuya identidad aún se desconoce) de UGT y CCOO hasta que José Latova, fotógrafo profesional de reconocido prestigio, las adquiriera por casualidad en 1990 y que han visto la luz en la Escuela de Fotografía EFTI tras una ardua tarea de recuperación de los negativos.

Crónicas de retaguardia no es una simple muestra de fotografía al uso, sino que también supone un importante trabajo de recopilación de documentos históricos, pues los organizadores de la muestra, con Latova al frente, se han encargado además de estudiar los diferentes itinerarios que siguieron los fotógrafos por las distintas zonas de Madrid y los métodos propagandísticos del politburó del bando republicano. Por ejemplo, en las imágenes se pueden apreciar elementos comunes que según Latova los propagandistas pretendían que aparecieran en todas las fotografías, como que "en todas las imágenes en los que la escena transcurre en un despacho, éste siempre está muy limpio y ordenado, suele haber un cartel de propaganda en la pared y se muestran objetos como el teléfono y la máquina de escribir" o que en las escenas de soldados descansando aparece algún que otro perro con ellos "pues si tenían mascotas quería decir que no pasaban tanto hambre como para comérselas".


Fábricas de armamento y los únicos milicianos vascos
Las fotografías han aportado imágenes de aspectos que aún eran desconocidos, pues los dos fotógrafos, al desempeñar una labor oficial para su bando, tenían acceso a lugares prohibidos para los reporteros gráficos. Así pudieron fotografiar las fabricas de armamento (cuya ubicación se camuflaba y protegía para salvarlas de los bombardeos) e incluso talleres de reparación de vehículos militares que se habían instalado en el interior de algunas iglesias cercanas al frente oeste de la capital. Del mismo modo, con estas imágenes se han podido conocer los rostros de la única brigada de milicianos vascos que consiguió romper el cerco franquista para unirse a la defensa de la ciudad.

También muestran, a pesar de su enfoque propagandístico, cómo se tuvo que adaptar la población civil a las condiciones del estado de guerra, como cuando se recataron los carros y la tracción animal después de que el ejército republicano requisara todos los vehículos civiles para el uso militar.

La 'trampa' de Capa
A través del estudio de estos negativos, el equipo de Latova ha descubierto una pequeña 'trampa' que el mítico fotógrafo húngaro Robert Capa hizo para tomar una de sus instantáneas del conflicto español más conocidas. Se trata de la imagen de una niña en el frente de Madrid. "Como hemos podido comprobar en las fotografías, había un muro que indicaba donde empezaba la zona más peligrosa y cercana al frente", asegura Latova, " los civiles no podían traspasarlo, pues sólo tenían acceso al otro lado los militares, por tanto, la niña de la foto de Robert Capa no pudo haber llegado hasta el frente a no ser que él la colocara allí para tomar la imagen".

Extinción cretina


Los hombres de flores, una especie humana que habitó en Indonesia hace 18.000 años, probablemente se extinguieron por cretinos, según una investigación de la Universidad de Melbourne. No obstante, no es que desaparecieran por ser cretinos en el sentido más extendido de la palabra en la actualidad, sino, según el estudio australiano, por padecer cretinismo, es decir, una enfermedad cuyo efecto es un retraso físico y mental por una malformación de la glándula tiroidea. Los científicos piensan que los hombres de flores se volvieron cretinos por comer alguna planta que tuviera cianuro y traspasaran la malformación de generación en generación.

Fuentes: elmundo.es, elpais.com

martes, 4 de marzo de 2008

Un contraataque muy bestia

Tamerlán (caudillo nómada turco y fundador del Imperio Mogol de finales del siglo XIV) no dudaba en recurrir para ganar una batalla a la fuerza más bestia que se le ocurría, literalmente. Uno de sus objetivos desde el principio fue la conquista de la India. Allí se tenían que enfrentar a los temidos elefantes de guerra, un elemento disuasorio para muchos ejércitos de su época. Pero Tamerlán no se amilanó ante estos animales. Se le ocurrió lanzar una estampida de búfalos con cuerdas ardiendo colgadas al lomo (muy enloquecidos) contra los elefantes indios, lo que hizo que éstos dieran media vuelta en mitad del campo de batalla y corrieran en otra estampida por encima de los de su bando.

lunes, 3 de marzo de 2008

La multiplicación de las lanzas

Según lo escrito en el Nuevo Testamento, Jesús realizó un milagro multiplicando peces para alimentar a sus seguidores. Lo que no se escribió en la Biblia es la capacidad que desarrollarían posteriormente los cristianos para multiplicar las existencias de reliquias santas.

Así ocurrió con la supuesta lanza con la que el centurión Longinos atravesó el costado de Jesús para saber si había muerto. Según algunas fuentes de la época, algunos judíos robaron la lanza del arsenal romano y la escondieron. Allí permaneció durante varios siglos hasta que una emperatriz bizantina organizó una excavación en Jerusalén para recuperarla y la llevó a Constantinopla.

Durante la Edad Media proliferaron distintas lanzas sagradas en diversos puntos de Occidente, pues todos los monarcas querían poseerla como justificación de que su poder era divino (lo que también pretendió Hitler en su día).
La multiplicación de las lanzas sagradas terminó con ejemplares de estas armas como tesoros nacionales de Austria, Polonia, Armenia y la leyenda de que en uno de los pilares del Vaticano también se encuentra la famosa lanza.

sábado, 1 de marzo de 2008

Asedio turístico


Tal era la fama de Ambrosio Spínola (general genovés a las ódenes de Felipe IV de España) como estratega militar , especialmente en las labores de ingeniería, que diversos personajes de la época no dudaban en visitar in situ las operacones bélicas que desarollaban sus hombres. En 1624 comandó la fuerza de 18.000 españoles e italianos que puso sitio a la ciudad de Breda (Holanda) y que terminó rindiéndola (como muestra el cuadro de Velázquez, en la imagen). La fama de Spínola se extendía por todo el continente y, a pesar del riesgo que entraña encontrarse en una zona de combate, no faltaron turistas contemplando su técnicas. Así se desplazaron hasta Breda personajes como el rey de Polonia, el duque de Baviera o René Descartes y se realizaron apuestas en toda Europa sobre el día en que caería la ciudad. Fue una atracción turística en las trincheras.
Fuente: National Geographic